lunes, 17 de octubre de 2011

La mirada

Comienza aquí una nueva sección dentro de mi blog, LA MIRADA. En ella publicaré reportajes de todo aquello que me interese o emocione.

El primero de ellos es sobre un lugar que me tiene enganchado, un pueblo singular y con una magia especial...LA UNIÓN.

viernes, 14 de octubre de 2011

El 4 que quiso ser un 4

Hace muchos años en un lejano y oscuro bosque vivían un huraño y desabrido anciano con su jovenzuelo nieto. El viejo de tez pálida y gesto seco no dejaba al niño relacionarse con los vecinos de la zona. El niño, cruzando la pubescencia, tenía los mofletes sonrosados y un flequillo impertinente que nunca paraba de moverse al capricho de los aires del monte. Parecía despistado y perdido, siempre andaba de aquí para allá ensoñando con lugares remotos y aventuras secretas...

En ello andaba una tarde, ojeando uno de los pocos libros que tenía en la estantería de su cuarto cuando de una de sus hojas...se oyó un gemido...

4: Ehhh..ehhh..tú...

El niño, confuso, miró hacia todos los lados buscando el origen de esa vocecilla. Apresurado buscó y buscó a su alrededor sin conseguir desfacer el entuerto...y siguió con su tarea. De nuevo, al poco tiempo volvió a oirse la vocecilla...

4: Ehhhh...niño...¿no me oyes?

Perplejo, se quedó fíjamente mirando a la página que estaba leyendo y...sí...la voz provenía del libro...del número 4 que agitaba su única pata. De pronto de no se sabe donde surgió de nuevo la voz...



4: No te asustes...que no muerdo, sólo soy un número 4, si fuera el 10...podrías temerme jejeje.

Cambiando el tono de su discurso, el número 4 se dirigó al asombrado chaval y le espetó...

4: Llevas mucho tiempo leyéndome pero aún no he visto ninguna sonrisa en tu cara. ¿Tan malo es este libro en el que me han impreso? Si es así...¿no tienes otra cosa mejor que hacer?

El niño, sin salir de su asombro, apenas podía balbucear palabra...

Niño: No tengo muchos libros...y en este leo aventuras que me gustaría vivir pero que nunca podré tener, además, vivo tan lejos que mi abuelo no me deja salir de aquí...

El número 4 con tono serio y firme le dijo...

4: ¿Nunca podrás vivir qué? ¿Nunca podrás hacer qué? Mira niño...hasta yo, el número 4, aquel al que nadie hace caso, hasta yo, en este viejo y raido libro puedo hacer lo que me de la gana...

Niño: No te entiendo...

4: ¿Tu ves que yo sea el número 1? Tan perfecto...siempre el primero, el as, el más importante ¿Acaso soy el 2? El número malvado, de él dicen que segundas partes nunca fueron buenas...¿o el 3? alguna vez me comentaron que no hay 2 sin 3 y que a la tercera va la vencida. Tampoco soy el 5, un amigo mío me dice que no hay quinto malo y que las manos de los humanos tienen 5 dedos...Pero ¿quién habla del 4? Nadie, nadie...nadie. A lo sumo esa vieja retahila de que "con un 6 y un 4 hago un retrato"...¿Y tu me ves triste? ¿Incapaz de alcanzar mis sueños? ¿Aburrido?

El niño pensativo, ensimismado intentaba buscar sentido a todo esto.

4: A pesar de ser un 4...he conseguido vivir todas las aventuras de este libro, a veces incluso he estado a punto de irme a buscar otras nuevas, colarme en otros libros de dragones, príncipes valientes o animales salvajes...pero si lo hago dejaría esta historia coja, inacabada y niños como tu no podrían soñar con conquistar nuevos mundos, visitar grandes lugares y derrotar a temibles monstruos...


¿Vas a seguir aquí sentado esperando que los sueños vengan a verte?

miércoles, 12 de octubre de 2011

Contraequilibrio

Hace un par de atardeceres contemplé un fenómeno natural que nunca había visto. Mi habitual carrera por las calas de Mazarrón se vió interrumpida por un capricho de la naturaleza...a mi izquierda la luna asomando por el este y a mi derecha el sol poniéndose por el oeste. Todo ello en una perfecta armonía, en equilibrio, como una pieza musical compuesta por uno de los grandes...espectacular.

La luna, creciente, abusaba de su belleza y orgullosa empujaba a su hermano el sol, quién de forma altanera no quería perder el lugar que llevaba ocupando durante toda la tarde otoñal.

Una amalgama de colores adornaban el baile, al este el azul en todas sus tonalidades abrazaba la tarde...al oeste el rojo, naranja y amarillo jugueteaban entre ellos para decorar la sierra y los caminos pedregosos.

En medio del vals, testigo mudo, el mar. Transparente, paciente, apaciguado, tranquilo...dejándose penetrar por la luz de los dos hermanos...

Un contraequilibrio perfecto...os lo recomiendo.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Pasicos

Los pequeños pasos deben servirnos para lograr grandes avances...esta noche me he dado cuenta de un pequeño triunfo que me dedico y me enorgullece. A veces es difícil ver la luz en lo profundo de la noche...pero está, claro que está.

viernes, 30 de septiembre de 2011

De troncos y otras lindes

Si fuera un árbol me gustaría tener un tronco fuerte, duro, erguido, orgulloso, imperturbable, áspero, adusto...me gustaría ser ese tronco.

Siento haber fallado...

lunes, 26 de septiembre de 2011

Una luz en el horizonte

Todas las noches desde mi balcón veo una luz en el fondo del mar, en el horizonte. Supongo que será un barco de pescadores pero bien podría ser otra cosa. No lo sé. Es bonito ver esa luz en la oscuridad. Su brillo es mayor y te evoca muchas situaciones. Imagino la mirada de sus ocupantes, ojos negros, profundos, preocupados. Ni quiero pensar en sus manos, agrietadas, ásperas, doloridas. ¿Serán felices en su barquito de pesca?

Todas las noches esa luz me hace soñar...

domingo, 25 de septiembre de 2011

Sonrisas

Que fácil es esbozar una sonrisa y que fácil es caer en sus redes. Las sonrisas como las palabras se las lleva el viento y luego no queda nada...

Detrás de una sonrisa...no hay nada. Ya no confío en ellas, son falsas, vacías.



Duelen.